La montaña



La Montaña


Por ARTURO AGUILAR


Si la vida es un milagro, porque ha de perecer de forma tan repentina…
23 de Octubre
Hace dos días que llegue a esta cueva, ¿Qué como llegue? Fue el resultado de una lluvia, que me obligo a resguardarme. Mi nombre es Bernardo Perea y este es mi diario, bueno en realidad es la agenda de Berenice, a la que hago extenso si algún día ves esto, debo hacer de tu conocimiento que fue utilizada de buena manera ¡Ja,Ja,Ja! En lo que a mí respecta, juro decir la verdad, nada más que la verdad.
Comenzaré diciendo que desde que iba en la secundaria, mi padre, quería que fuera ingeniero. Don Roque Perea, era un hombre de carácter fuerte y machista, por consecuencia se peleaba mucho con mi madre Lidia Ortiz. Una mujer muy liberal y visionaria ¡Ya sé, ya se!, que combinación.
Así que estudié en una vocacional y sin rango de error transcurrí los primeros dos años. Sin embargo, por esas cosas que tiene la vida, mi padre murió de un infarto fulminante en una pelea frenética con mi madre sobre sus ideas del feminismo. A los pocos días del deceso de mi padre, debía ingresar mis documentos para la universidad y opte por la carrera de medicina, siempre me había llamado la atención, el funcionamiento de la máquina perfecta. El cuerpo humano.
Al saber mi madre sobre los resultados y la aprobación por parte de la escuela superior de medicina, Doña Lidia, no pudo contenerse ¡Bernardo me rompes el corazón! me dijo. Aunque sinceramente, no sé cuál corazón le rompí, si ella ya tenía mucho tiempo saliendo con el francés de la colonia y como era de esperarse ella no tardo en irse a vivir con él para iniciar una nueva vida.
Acto seguido al del abandono de Doña Lidia, me fui a vivir con su hermano Julián, que trabajaba como cocinero en el IMSS, yo no tarde mucho en ingresar también a esa institución de salud, en una primera instancia como aseador, después de terminar mi residencia, regrese para trabajar como médico cirujano.
No tarde en adaptarme a mi nueva faceta y en respuesta a la buena administración que había en el seguro social, algunas veces, se me perdían algunas hojas de recetas, tiempo después eran cuadernillos completos, que los vendía al buen Chucho, el proveedor de drogas de la colonia. El negocio funcionaba de la siguiente manera, yo era el que firmaba las recetas y me pasaba unos 800 devaluados. Cuando el negocio creció, tuve que darle a chucho el catálogo de firmas de mis colegas en la clínica, para que pudiera falsificar estas firmas y el negocio siguiera aumentado.
¿Qué dices luna?... ah de Hipócrates, yo creo que más bien acá lo conocemos como Hipócrita, por que pasa cada cosa, Ja,Ja,Ja






24 Octubre
Hoy por la mañana he regresado a las piedras, que son tan grandes como camastros, en donde me encontraba con Berenice, apenas he caminado 400 pasos hacia abajo y otros 300 hacia la derecha. Si me preguntaran en que parte de la Sierra de Guadalupe me encuentro, no sabría determinarlo.
Hace tres días recuerdo haber caminado, cerca de 4 horas en ascenso y rodeando algunas regiones, para evitar a los animales que residían en ciertas zonas de la reserva ecológica. Éramos un grupo de 12 personas, de las cuales solo conocía a Brenda y a su amigo Lucio. Al principio pensé que esto únicamente era reunión a la intemperie, con un poco de drogas. Pero fue algo más que eso, cuando llegamos a los alrededores de la reserva natural, se hizo notar de inmediato el guía espiritual: un hombre de unos 50 años, delgado pero correoso, con el pelo largo de color gris, ataviado con plumas; poseedor de una mirada intensa y sonrisa sarcástica.
Portaba un morral de piel de venado bastante grande y un caracol gigante sobre su mano izquierda. Emprendimos el viaje, antes de que el sol cayera, para dar paso a la luna. Comentaba que se debía pedir permiso al bosque para entrar, así que todo el camino fue canturreando en náhuatl, pidiendo nuestro apoyo para repetir ciertas palabras. Y cada que pasaba por un árbol de altura considerable emitía sonidos con el caracol, cual grito de guerra.
El guía espiritual daba a cada persona una dotación de hongos para comerlos, acto seguido comentaba que había que acostarse sobre las piedras y hacer contacto con el cosmos, mientras que él se alejaba haciendo sonidos con su caracol gigante. Cuando fue mi turno, sabía que no podía huir por la noche, así que me limite a comer de los hongos y observar la luna, al principio pensé ¿Qué hago aquí?
Pero no te imaginas, todo lo que me explicaron aquellos árboles y animales. Disfrutaba tanto de la compañía de aquellos seres, y que decir de la luna con esa sonrisa luminosa. Un encanto.
Al despertar al día siguiente, no vi a nadie. Lo único que observe a mí alrededor, en una primera instancia fue la mochila de Berenice, que contenía: una botella de agua, un set de agujas con hilo, un cuchillo con mucho filo, maquillaje, una manzana, condones y algunas barras energéticas. Al girar el rostro vi la pequeña mochila de Lucio, en ella encontré: una pipa, cerillos, mariguana y unas bolsitas de la blanca. ¡Esté chico, sí que iba armar una fiesta en grande! Espere un poco para ver si regresaban. Pero ni el guía se apareció. La lluvia me hizo correr en ascenso, ¿Has escuchado eso de los truenos? Pues ya han muerto cuatro parientes de esa forma y ya sabes no hay quinto malo, de un momento a otro observe la cueva…
¡Creó que debemos descansar señor Lápiz!, ya casi no hay luz, usted ya no tiene grafito, yo no me quiero lastimar mis manos. En teoría necesita punta para ser útil señor lápiz.
25 de Octubre
¿En qué nos quedamos?… ¡ah sí!, después de que llegue a las piedras que parecían camastros, camine unos 100 pasos más hacia la derecha y no me encontré con nada. Solo vi algunos huesos de animal. Regrese a las piedras y espere por un largo tiempo. Antes de iniciar el camino de regreso, saque una barra energética y con el rabillo del ojo, observe algo. Al girar la cabeza, vi a un gato de tamaño anormal, con algo en el hocico que estaba lleno de sangre. Tome algunas piedras que estaban alrededor y se las avente lo más fuerte que pude. El animal inicio la carrera.
Me acerque a observar que era aquello que dejo, era amasijo de tendones y… lo que parecía ¿Un dedo? No pude levantarlo, pues a lo lejos se escuchó una detonación, seguido de muchas otras. Fue entonces cuando inicie la retirada, corriendo a toda velocidad a la cueva, al llegar casi a la cueva, tropecé con una raíz de árbol que me hizo caer. Afortunadamente no paso a mayores sólo un raspón.
Me resguardé en la cueva, guardando un silencio total. Pero… ¿Qué eran aquellos disparos? Y ¿Dónde diablos está el guía?


26 de Octubre
No sé explicar que eran esas bolas de fuego que vi ayer en la noche, parecían acercarse a la cueva donde yo estaba, y que decir de esas aves gigantes que las seguían. Diría mi abuela Son brujas. Hoy por la mañana vi al gato gigante, me estaba lengüeteando la mano. Por puro reflejo golpee, su hocico con el dorso, de inmediato el animal chillo y salió corriendo.
Las barras energéticas se han terminado. Berenice no aparece. Yo no pensaba irme de aquí sin ella, pero esto ya es una cuestión de supervivencia así que he decidido partir.
Más tarde
He bajado en línea recta, caminado cerca de una hora y me encontré en fuego cruzado, con unos sombrerudos. Sólo vi las ráfagas y los gritos de aquellos nacidos en Sinaloa. Tuve que regresar corriendo en ascenso. La persecución duro cerca de 10 minutos, hasta que los culichis, comentaron Ya hasta ahí, compa, más arriba es tierra santa. Como resultado de la persecución y los tiros, tenía un rozón en el brazo izquierdo. Por si fuera poco, al tratar de regresar a la cueva, mi pie izquierdo se atorado con un grieta, con que he hecho palanca al tratar de sacarla. Creo que se ha fracturado.
27 de Octubre
He tenido que resguardarme de la lluvia debajo de una piedra, con el riesgo de que la piedra caiga sobre mi cabeza. He jalado algunas ramas para que el aire, no haga mella en mí. El hambre y la debilidad está acabando conmigo, lo único que he comido el día de hoy es una araña de tamaño considerable.
28 de octubre
Mi pie, se ha tornado de un color violeta en el tobillo, se ha hinchado y no lo puedo apoyar. El hambre y la sed, han iniciado una carrera por ver quién es el vencedor. Es muy raro, hoy he visto un pájaro negro de esos que están en la Ciudad de México, si uno de esos que parecen cuervos, negros azulados, le he tirado una piedra y lo he matado. ¿Qué si lo he cocinado? Por dios, no podía con el hambre, juraría que mi solitaria estaba a punto de salir a hacerle competencia a cualquier serpiente del bosque. Así que he preferido comerlo crudo, sabia delicioso, nada mejor que comerlo en su propio jugo.


29 de Octubre
El dolor del pie se ha intensificado y los ojos de aquel pájaro, ahora se han tornado de un color tornasol, parecen mirarme con ira.
30 de Octubre
Decidí usar la pipa y la mariguana, para mitigar un poco el dolor. Hoy me hablo una iguana que pasaba muy cerca de mí, sobre la integridad de la consciencia y cómo nuestra mente determina la relación temporal de las cosas. Yo escéptico le dije
-¿De qué hablas iguana?- Me vio con una cara, de pocos amigos y dilatando los ojos, respondió
-¿Cómo sabes que es 30 de Octubre?- Y siguió su camino cadenciosamente. El pie me duele a horrores, espero que regresen los culichis para pedirles ayuda.
31 de Octubre
Ayer no comí nada, solo recuerdo a la iguana sabía Ja,Ja,Ja . Hoy he tenido a la vista a otro de esos pájaros negros, he tenido que arrastrarme, para acercarme un poco más porque, la debilidad ha empezado a menguar mi fuerza. Me he acercado a ese gran pájaro, que sentí como salivaba, cuál perro de Pàvlov. Ya estando cerca apreté tanto la piedra, que los dedos me dolían. Acerté en el golpe, el pájaro ha caído un poco lejos de mí. Cuando escuche el cascabel de una víbora ¡Sí!, Una carrera de lisiados, los 10 metros. Desde luego que intente ganarle a la serpiente, pero a los 5 metros el dolor me estaba matando. Llorando de hambre, dolor e impotencia, me arrastre de regreso y me tire unas líneas de heroína. Esa sensación de descansar bajo los efectos de la droga, es algo maravilloso, yo que nunca me había metido nada, me he sentido inmejorable. -Madre prometo que cuando regrese a casa, iré a narcóticos anónimos- . Pero lo que es un hecho, mañana tendré que amputar el pie. Sin mencionar que he tenido la sensación de que la boca, también se me está pudriendo.
1 de Noviembre
Lo he hecho, primero he estelarizado con el fuego de los cerillos el cuchillo. Me he dado mi dosis de polvo blanco y cocido con el hilo Nylon. He utilizado mi camiseta como venda, al terminar el procedimiento me desvanecí repentinamente.
Más tarde…
El hambre me ha despertado, el dolor es soportable. Se ha presentado el gato gigante y de pronto a la luz de la luna, se ha convertido en hombre.
1 de Noviembre
Los primeros rayos del sol, me han dado en el rostro. He aspirado dos líneas, por cada fosa. Mi estómago, pedía a gritos algo que comer, mi amiga la iguana no ha pasado. Así que he tenido que devorarme el pie. No me costó trabajo, ya había pasado por aquellas nauseas que me doblaban. Digamos que este pie me supo a esa barbacoa que solía comer en el eje central, los domingos. Además lo importante era sobrevivir.


¿Noviembre?
Casi he terminado con la droga, también he cortado mi pie izquierdo un poco arriba de la rodilla, he pensado en ponerme un poco de polvo blanco sobre la lengua, adormecerla y comérmela. Me ha faltado valor Claro, sino como charlaría con la iguana, ¡Ja,Ja,Ja! . Por otra parte el hombre-gato, ha venido a visitarme hoy en la mañana, ha prometido que si le doy mi pierna derecha en tributo me llevara de nuevo a la civilización ¿Usted qué opina Dr.? ¿Es necesario?, ¡Ja,Ja,Ja!



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