Un juego de niños
por Arturo Aguilar
Piloteaba
mi nave color gris rata con franjas rojas en el oscuro universo.
Apenas habían transcurrido unos instantes de haber comenzado mi
viaje intergaláctico, cuando vi, unos puntos luminosos parpadeantes
que se acercaban rápidamente. Sorprendido trate de enfocar la
mirada… ¡Eran los bichos marcianos atacándome! He tenido que
esquivar los disparos, primero hacia la derecha y luego hacia la
izquierda Eso ha estado cerca. Ataco
sin piedad a esos malditos alienígenas Es
lo mejor que tienen. La nave comandante
se acerca y las naves pequeñas se hacen a un lado; he tenido que
sortear los ataques y contratacar con todo lo que tengo. Vamos
chatarra. Mientras una vorágine me
atraía. Yo respondí lanzando disparos que iban a parar al centro de
la nave gigante. Cuando se travesó mi mama y apago el televisor
–vamos a comer, Jaime- Yo con el control en las manos pienso para
mí –carajo, nunca había llegado tan
lejos-.
Voy
al comedor y veo mi plato humeante, apresuró mi vaso de agua de
Jamaica, pues normalmente la comida de mamá tenía una base
importante de verduras, he llegado a la conclusión que, las que
saben más feo son las mejores; porque solo de esas me da mi madre.
Me sirvo otro vaso de agua, pues parece que necesitare disimular el
sabor de la calabaza con coliflor. Carajo
creo que no podre solo… ¡Jack!
Se acercaba mi gran amigo canino, un schnauzer miniatura apimientado
que me ayuda a terminarme casi siempre lo que no quiero.
Observo
el reloj, ya casi son las cinco de la tarde. Cuando gritó Luis -
¡Jaime, Vas a salir a jugar! Yo Salí disparado, Jack se hizo a un
lado mientras gritaba –Al rato vengo Mamá- y cerré la puerta tan
fuerte, que hizo retumbar las ventanas. Salude a Luis y él me dijo –
Estás seguro de lo que vamos hacer-, yo le conteste decidido- ¡Pues
claro!, además tú ¿de qué tienes miedo? sino vas hacer nada, más
que echarme aguas; Menso-. Caminamos sobre la avenida para llegar a
la manzana veintitrés, lugar en donde vivía Rosalba. Estando fuera
de la casa tocamos el timbre varias veces, pero nadie salió, fue
cuando decidí brincarme la pequeña rejilla que me llegaba a la
altura del pecho. Convencido de lo que iba a decir, coloque la hoja
doblada entre la puerta y el guardapolvo. Cuando Luis grito - ¡Ay,
la Virgen!- Gire la cabeza y el perro mediano con hocico alargado
tomaba carrera, mientras ladraba en mi dirección. Mientras yo
pensaba- ¿Cómo pude olvidar al maldito perro?-.
La
puerta de Rosalba se abrió y el perro siguió de frente, tomando con
el hocico la hoja, no tardó mucho en despedazarla. En la puerta se
encontraba el padre de Rosalba, quien me pregunto -¿Estas bien,
hijo?- Yo moví la cabeza de arriba abajo, mientras daba pasos hacia
atrás sin dejar de mirar al perro, el cual ya se encontraba atrás
del Papá de Rosalba y parecía que se burlaba de mí. De la nada
apareció Rosalba detrás de mí con una bolsa de frituras, y dijo -
¡Jaime, que bien que estés aquí, ¿me ayudas con la tarea?- Yo me
quede callado, pero Luis salió a la defensa – Cámara
Jaime, que nos esperan en el deportivo los cachibombos- .
De
camino al deportivo, Luis no paraba de reírse de mí – Pensé que
la Chiripiorca solo le daba al Betito, ¡pero tu estas peor carnal! -
a lo que respondí - Tú cállate menso que ahí viene Ana- A
Luis, se le borro la sonrisa al ver que Ana venia acompañada del
Betito. Nos saludaron y siguieron su camino. Cuando llegamos al
deportivo, la contienda futbolera del barrio ya había empezado y los
bombos nos iban ganando por tres, al final terminamos empatados. Con
las rodillas raspadas, un tennis sin suela y
agotado regrese a casa.
Al
llegar a casa, mi mamá pego el grito en el cielo y como castigo me
curo con limón, vaya que ardía, pero que le puede uno hacer Hay
que Tomárselo con filosofía decía
mi abuelo. Mientras veía a Jack, recordé que el día de mañana era
mi último día del niño. Esperen un momento… mi abuelo sigue
jugando conmigo. No entiendo eso del todo; lo que es un hecho es que
mañana es una buena oportunidad para darle el mensaje a Rosalba.
Escribo la frase en la hoja y voy a dormir.
No
pude dormir como normalmente, tuve un sueño raro de pronto ya era
adulto y había montañas de papeles a mi alrededor, apenas me he
levantado de mi lugar el perro de Rosalba me ladraba desde la otra
oficina, diciéndome – ¿¡A dónde vas!? regresa a tu lugar-
mientras me hacía señas . He gritado al despertar y mi madre ha
venido de inmediato. Menos mal que ya era momento de levantarse, me
alisto para ir a la escuela y me pongo de la loción de mi padre en
todos lados mientras mi madre me observaba pensativa me decía – Y
ahora tu loco, ¿a quién vas a besar?- Mire a mi madre y solo
levanté mis hombros haciendo referencia a que no lo sabía.
Apenas
llegue a la escuela Luis ya me esperaba, me despedí de mi madre de
un beso en la mejilla y corrí a reunirme con Luis. Apenas pude
saludarlo, cuando Gabriel nos preguntó por Rosalba. Yo lo he visto
con incredulidad, mientras Luis le dijo que no la habíamos visto. A
penas se ha ido cuando el mismo Luis me dijo – Vaya
que tienes competencia compadre- Yo lo
mire pensativo. Mientras se escuchaba un estruendo en el patio,
estaban colocando una tabla que tenía un orificio a la altura del
rostro, en donde podías pagar por un platillo lleno de chantillí y
lo podías lanzar en el rostro de cualquier gente, hasta de los
maestros; el más solicitado era el conserje que nos picaba las
pelotas, había que hacer justicia de
algún modo. Era tan divertido ver los
gestos del conserje al querer escapar de aquel lugar; pero no lo
dejamos huir. Pues hasta él sabía que tenía que hacer una buena
acción en la vida. Cuando vi al ingrato de Gabriel platicando con
Rosalba apenas un poco atrás del conserje, justo vi cuando le daba
un abrazo y una bolsa de celofán, algo dentro de mi sintió un
vacío, quise escapar de aquel lugar lo más rápido posible y
acercarme a Rosalba, pero he tropezado y me he puesto colorado;
apenas iba a pedir disculpas, cuando ella dijo – ¿Tú eres Jaime,
no? – Perplejo he movido la cabeza, apenas lo observó me ha dicho
– Ven, te habla mi mamá- Mientras pensaba para mis adentros -Vaya
que es cierto lo que dicen, Dios quita pero también da; esto
que me pasa es sin duda amor a primera vista-.
Apenas cruzamos el patio me sentía Falling into place. Pero apenas
vi a la maestra Georgina, se me borro la sonrisa de estúpido que
tenía, cuando esta me dijo- Jaimito, necesito ver a tu madre ¿Ha
venido?- Rápidamente respondí -si vino, pero ya se fue maestra;
bueno ya me voy con Luis-.
Apenas
iba cruzando nuevamente el patio, cuando sentí que un jalón en el
cabello. Mientras escuchaba a Tania decirme - ¿A dónde vas con
tanta prisa? Se te ha olvidado que has prometido ir a mi fiesta-
Cuando mi madre gritó - ¡Jaime!- Tania me soltó y salió
corriendo. Tendré que ahorrarme el sumario de lo que sucedió
después, ya que ese día me pusieron como chancla. Lo único cierto
es que no fui a la casa de Tania, tampoco pude declarármele a
Rosalba, lo único bueno que ha sucedido es que Lidia, la hija de la
maestra Georgina va todos los miércoles, compartimos el chamoi y el
miguelito. Yo no sé qué es mejor, si un final inmediato y sin
misericordia o aceptar que estoy enamorado de la hija del enemigo
opresor.

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