Sentimientos

Por Arturo Aguilar






Si me castigas más me aferro… se escuchaba cantar al chico mientras deambulaba por un camino oscuro con un cielo gris. Volaba con la música mientras transitaba la avenida de la muerte esquina con diablos iracundos. Cantaba para no olvidar lo lejos que estaba, el viaje a ninguna parte inspirado por aquella música en su memoria…

Miraba hacia delante sin dirección, sabía que estaba lejos de casa, pero, ¿Cómo regresar a ella? ¿Para empezar que son esas almas sin rostro? Es mejor mantenerse en movimiento y no detener la mirada fija en aquellos seres, no vaya a ser que la vaya yo a embarrar y nunca regrese a los brazos de Citlalli. Mejor hay que caminar, ya en cualquier momento me despertaré.
Mientras seguía cantando dame un imán… para volverte a ver. Cuando una sombra se interpuso en su camino. Fernando levanto la mirada y le dijo –Sáquese a chingar a su madre que lo que quiero es que se baje de mi… no estoy para perder el tiempo durmiendo. ¡Así que ya bájate muerto!
Parecía que el decir peladeces lo empezaba a despertar y las calles de ser oscuras ahora ya tenían un tono sepia, de hecho era como si se rodara una película del siglo pasado. Las personas que se movían atrás de la sombra se movían en cámara lenta.
La sombra llamo la atención de Fernando  su risa sarcástica y sus ojos. Pero qué te pasa Fer parece que ahora que estás muerto se te olvido que lo Cortes no quita lo valiente. Fernando comenzó a reírse Ahora resulta que los pinches muertos dicen que uno está en su lugar. La sombra de inmediato contestó – Parece que alguien te mando a volar lejos de casa en un viaje sin regreso…
Fernando observaba a la sombra, le miró fijamente los ojos dilatados que en un inicio parecían  unos ojos verdes con un derrame, ahora el iris ya era rojo y estaban amarillos. Los dientes de su sonrisa parecían una sierra sin fin. Siguiendo el viaje de su figura vio que traía una sudadera del ITAM muy desgastada. Cuando quiso ver las piernas del tipo vio que solo era un torso.
Fernando soltó una carcajada y dijo – Vamos Beetleejuice, deja de jugar conmigo y vete a espantar a otro ¿No?  Aquella sombra cambio la postura y la voz se hizo más gruesa -Aquí me llaman Phillip y sirvo al príncipe de las tinieblas. Fernando contestó –Mucho gusto,  yo sirvo a Stephen King y soy alumno del hombre de negro, mientras extendía su mano. La sombra se quedó perpleja mientras decía ¿Qué?
De un momento a otro comenzó a llover y al unísono se escuchaban lamentos de personas que estaban en el parque de la china, Fernando vio como el cielo se abría para dar paso a las pinzas de un escarabajo egipcio que parecía recoger a algunas almas para llevarlas a otra dimensión. Mientras pensaba – Creo que fue mala idea fumarme ese porrito…
El paisaje se distorsionaba por momentos era la colonia clavería y por otros era una ciudad perdida sin luz. La sombra intervino nuevamente el pensamiento de Fernando mientras le decía – Vamos acepta que estás muerto y además debemos apurarnos que el portal se cierra. Espera un momento dijo Fernando - ¿Cómo sabes que soy  Casas Cortes?   La sombra  le dijo – Es muy fácil, ven acércate al cristal de la heladería.

Al acercarse al cristal lo primero que vio fue un cuerpo convulsionándose con un el rostro lleno de aquel liquido mágico que daba vida a los seres vivos, no se alcanzaba a distinguir el rostro de quien estaba sosteniendo la cabeza del cuerpo, pues besaba la frente del mismo. De pronto una de las personas que estaba ahí giro el rostro como si sintiera que estaba siendo observada. Fue entonces cuando Fernando sintió los últimos golpeteos de su corazón aferrándose a la vida y un suspiro se notó en aquel cuerpo. Fernando sabía que la persona diáfana era Luz, ¿pero que hacia ahí?
La sombra parecía leer su pensamiento y le dijo – Fue ella quien te vendió a mí, te puso en bandeja de plata y eso que te sucedió fue muy fácil para mí. Ahora entiendes que lo que te digo es verdad. Fernando puso los ojos en blanco y dijo -Hay mi Betleejuice, tú eres el menos culpable y de Luz yo ya ni sé lo que siento, si en verdad la amé o mi verdadero amor es Citlalli.
Fernando camino cómo aquellas sombras lentamente  a sentarse bajo una farola que tenía un ruido capacitivo y una luz fría, que por momentos se apagaba y se encendía como serie navideña. La sombra le grito a Fernando – Cuándo estés listo, me llamas por mi nombre. Espero que sea cuanto antes. La sombra desapareció. Fernando sin mucha emoción hizo una seña con la mano y pensó para si – Vaya que ahora si me chingue, jamás pensé que la unión seria para siempre… fue cuando intentó golpearse en el rostro pero no sintió ni el aire del impacto. Se llevó las manos al rostro y comenzó la charla consigo mismo nuevamente -En mucho tiempo pensé que no tenía nada que perder, pero, ahora que me encuentro aquí, siento que este silencio me va a matar y ya no volveré a ver a mi cuasi bonita de labios prominentes y de voz dulce entonar mi nombre.

Muy a lo lejos se escuchaba la voz de  Citlalli cantando entre cortadamente desde una banca – No, en esta noche ya no pienso amor en ti, abrí los ojos solamente para ver, si entorno a mi giraba el mundo como siempre… Gira, el mundo gira en su espacio infinito con amores que comienzan con amores que terminan, con las penas y alegrías de otras gentes como yo… el sufrimiento obligo a Citlalli a guardar un silencio seguido de gimoteos.
Fernando estupefacto se acercó al alma de Citlalli susurrando - O mundo por eso ahora yo te miro  y en tu silencio yo me pierdo y no soy nada al verte aquí…
De pronto el alma de Citlalli desapareció y de nuevo apareció la sombra atrás de Fernando diciéndole – ¿Ya te has decidido? Mientras la sombra se frotaba las manos. Fernando respondió de inmediato - ¿Y que hay si me quiero quedar? El que se jode soy yo ¿no? La sombra soltó la carcajada -No creo que te quieras quedar aquí… Fernando no dejo terminar la frase a Phillip y le argumento –  Cállate pinche Beetlejuice, que vas a saber tu del amor si nunca has besado a un perro!
Phillip se tapó la boca y le dijo- Pues hay tu sabrás mi chingon… lo que si te puedo decir es que Citlalli se ha suicidado y los que se suicidan se van al inframundo, así que creo que ahora o por bien o por mal me vas a seguir…


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