¿Y la esperanza?
Por Arturo Aguilar
Decidida y pensativa Luz giró en la calle Heliópolis e instintivamente puso
los ojos en el domicilio sombrío, ahí estaba aquella sombra hablando con otra
alma. Conforme se acercaba a la casa, pudo observar los gestos del alma que delataban
un mal presagio y cuando el alma exclamo un ¡NO!
Melancólico, sintió un alivio en su esencia.
Luz no pudo tocar el hombro de aquel ser oscuro como lo había pensado, pues
esté giro antes. Paralizada, no pudo entonar ningún sonido, el rostro de la sombra
era conocido: el corte de hongo, el lunar en el pómulo, la sonrisa radiante y aquellos ojos verdes que un día la
enloquecieron, en ese momento la hipnotizaron…
fue entonces cuando la película empezó a reproducirse, al principio las
imágenes no estaban definidas lo cual le hizo recordar la miopía que sufrió en vida,
pero la cinta continuaba reproduciéndose
y como si ella se acercase al lugar ahora las imágenes eran nítidas. Se
encontraba en un cuarto iluminado por velas, ataviado con máscaras de indios
americanos que emulaban diversos gestos; en el centro se encontraba una silla
enfrente de un altar que como ofrenda tenía unos huevos, una foto envuelta en
hilos rojos y el muñeco vudú en un frasco de mayonesa.
La persona de la silla era Luz que repetía con mucho entusiasmo todo lo que
el brujo le indicaba, el vaho de ambas personas cada vez era más visible y sin
saber de dónde provenía, un chivo hizo su entrada triunfal como el invitado
especial, tomando de inmediato su lugar reservado enfrente del altar. El
silencio se apodero de aquel lugar y como un reflejo ante aquella situación
tenebrosa Luz cerro los ojos y el grito de ultratumba proveniente del altar
hizo que los volviera abrir, para que sus ojos espectadores siguieran el
recorrido que hizo la sombra por aquel espacio hasta que se introdujo en el
chivo el cual cayó como un troco.
El brujo no tardó en hacerle una incisión en el cuello y puso toda la
sangre que pudo en un recipiente el cual lo dividió en dos partes una la
introdujo en el frasco de mayonesa y la parte sobrante la puso en el altar,
para después seccionar la cabeza del chivo de un tajo. Dio las instrucciones
pertinentes a Luz entregándole el frasco de mayonesa el cual tenía que guardar
en su refrigerador y un amuleto que debería traer consigo. Y así fue como Luz
llego a casa desconcertada y por fortuna en ese momento Fernando no se
encontraba. Mientras veía la foto de Felipe en el frasco De continuar contigo seguro matas a Fernando o peor aún a mí, es mejor
que te olvides que existo. Cerro la puerta de la nevera y tomo una ducha
para tratar de descansar después de todo lo visto.
La sombra comenzó a hablar Después de
tus negaciones a verme, vinieron las visitas de aquel difunto profanado de su
descanso eterno, que noche con noche se sentaba en la cómoda de mi recamara
para observarme. Al paso del tiempo sus visitas eran más frecuentes ya que no
solo lo veía en mi cuarto, lo observaba en la oficina y por supuesto en el
auto… esa fue la última vez que la vi. Al principio fue difícil aceptar que ya
no estaba con vida, visite lo lugares que frecuentábamos, hasta que se acercó
la sombra que me había arrebatado la vida para decirme que era un alma
reclutada para hacer el mal. El tiempo aquí es relativo y más tarde en formar
parte de las filas de las tinieblas que en lo que llegaste aquí. Cuando te
aborde nuevamente en esta nueva “forma de vida” si se le puede llamar así, creí
que me reconocerías pero estabas más preocupada por ¿Qué será del vivo? En ese
momento mi alma se llenó de odio hacia Fernando, algo en mí siempre pensó que
me amabas, después de tantos días de placer y compañía, que nunca me imaginé
que sentías algo por aquel ser que estaba más interesado por su carrera
literaria que por ti. Fue entonces cuando te propuse cercenar su vida, para de
alguna forma vengarme de él. Termine con su vida, lo vencí, pensaba que siempre
estaríamos juntos Luz. Pero entendí que el vencido era yo, al ver como todo su
mundo tanto el de los vivos como el de los muertos se rendía a sus pies. Ahora
coincido con el cuándo me dijo que
realmente no sabía si te quería…
Y por supuesto como yo no
existo, tú tampoco existes. Solo hay un lugar para seres como nosotros tarde o
temprano serás huésped de esta casa, la sombra comenzó a caminar hacia la
puerta. ¡Felipe! exclamo
Luz con una voz apagada, pero la sombra continúo con su camino hasta
desaparecer por completo.
Fernando despertó de lo que parecía un sueño profundo, se vio tumbado a la
orilla de un rio en donde había una barca, a lo lejos se observaba un pequeño
techo en donde estaba un pescador charlando con una persona. Fernando se
incorporó y fue acercándose lentamente hacia aquel techo, el pescador fue a su
encuentro. Muy bien supongo que debes ser
Fernando dijo el barquero. Fernando perplejo movió su cabeza para asentir, Bien para poder viajar con Citlalli al otro
lado, tendrás que contestarme una pregunta no es inquisitiva simplemente es
parte de un ritual que debo hacer antes de trasladar… usted sabe, haciendo
un ademan argumento el barquero. Puede preguntar lo que desee dijo
Fernando. Perfecto, ¿De sus vivencias que
es lo que más recuerda puede ser un momento alegre o quizás… el más doloroso?
Fernando contesto de un tajo, inspirado en sus últimos días de vida.
El barquero nada sorprendido hizo una mueca de
satisfacción e indicando con la mano dijo andando
hombre. Mientras se acercaban al pequeño techo el barquero, soltó otra
pregunta. ¿Sabe lo que puede suceder en
este viaje verdad, lo leo en sus ojos? Fernando lo miro fijamente sin decir
nada al barquero, abrazo a Citlalli y subieron a la barca. El viaje parecía muy
largo y de pronto apareció esa sed mortífera que a los vivos les da su
condición animada. Apoderados y convencidos de beber el líquido vital, el
barquero dijo Ánimo estamos cerca del
objetivo. Fernando salió del trance y miro al horizonte, entonces vino a él
aquel recuerdo a la despedida con Luz, Citlalli lo tomo de la mano y sus
miradas se encontraron y aunque sufría por lo que había sido en su vida
entendió que siempre hay una luz que nunca se apaga.


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